Recuerdo tantas cosas lindas de la vida con mis hijos cuando eran bebés… y de pronto me vienen imágenes de la casi imposible tarea de entretenerlos sin desfallecer en el intento! Acabo de ver una infografía de cómo en tono de broma una mamá tirada en el piso trata de entretener a sus dos hijos: así estaba yo, cuando jugábamos a que yo era “la montaña”! Pero entreteniéndolos no les hacemos un favor a nuestros hijos.
Casi nadie nos habla de la importancia de permitir al bebé desarrollarse de manera libre, y tan solo ser testigos de este maravilloso desenvolvimiento de todas sus fuerzas, su equilibrio, coordinación y deleite.
Llega a nuestro rescate Magda Gerber, terapeuta infantil que trajo desde Hungría las enseñanzas de la Dra. Emmi Pikler, pediatra que observando a los niños en su orfanatorio en Budapest, confirmó cómo los niños se desarrollaban fuertes dejándolos sencillamente “moverse”, sin apresurarlos, estimularlos o ayudarlos.
Este concepto puede parecer sencillo, pero no lo es tanto. Ya de por sí fue revolucionario en sus tiempos, pero la Dra. Pikler se empeñó en entrenar a las cuidadoras de los niños a su cuidado, niños abandonados o malnutridos al final de la Segunda Guerra Mundial. Los resultados fueron magníficos, y de ahí ha surgido en Estados Unidos el fabuloso movimiento RIE, Resources for Infant Educarers, que promueve el respeto total al niño y la libertad para su movimiento y exploración.

¿Respeto y libertad?

Yo pensaba que siempre había aplicado respeto y libertad en la crianza de mis niños. Sin embargo, este nuevo concepto de respeto y libertad desde la perspectiva de Magda Gerber es revolucionario para nuestra cultura occidental, tan enfocada en dos cosas:

  • “Más” – más entrenamiento, más temprano, más juguetes, más clases extra, más baby gym.
  • Miedo – el mundo del “no”: no subas, no te vayas a caer, no toques, no salgas, no te suelto, no!

Por un lado está el miedo a veces irracional a todos los riesgos físicos, y por otro, la completa inconsciencia frente al verdadero gran peligro de la época: las pantallas digitales. ALLÍ es donde debemos decir NO, en los primeros años de vida. Pero ese será otro tema de este blog.

Es esencial entender el camino natural del desarrollo del niño para permitir que sus habilidades y capacidades se desplieguen al máximo. Cuando tratamos de apresurarlo o estimularlo artificialmente, su iniciativa, su curiosidad, su voluntad e incluso su autoestima se ven minados. Como padres, nos salta el corazón cada vez que nuestro bebé está a punto de (según nosotros), lastimarse, caerse, o equivocarse. La verdad es que ellos son mucho más resilientes que nosotros. Esa es justamente la mejor manera de aprender a esta edad: mediante la experiencia.
Si en vez de correr y ayudarlos a levantarse o salir de un atorón, los observamos de cerca y les damos confianza y seguridad con nuestra presencia, incluso cuidando que no tropiecen, pero sin tocarlos, ellos serán capaces de lograr proezas físicas que no nos imaginamos. Qué emoción me dio recientemente ver en un video al hijo de 1.5 años de unos amigos, trepando una escalera de aluminio! Claro, veías la mano de su madre atrás, cuidándolo muy de cerca, a cada paso. Pero la explosión de alegría cuando llegó al último peldaño, no tiene precio!

Nuestra tarea es proveer para nuestro bebé un espacio físico seguro y estimulante.

Procuramos que en su ambiente físico haya retos bien controlados, tales como algún escalón para trepar, una escalinata segura, unos troncos en el jardín para trepar y balancearse, objetos de juego apropiados para la exploración (nótese que no dije “juguetes”), siempre en aumento de acuerdo con la edad.

Si contamos con esto, y estamos presentes e interactuamos con respeto, dejando al bebé en completa libertad de exploración y movimiento, estaremos proveyendo el mejor entretenimiento y entrenamiento para desarrollar las tareas fundamentales de los primeros tres años: andar erguido, hablar y pensar.

Esto está muy bien, pero ya en la práctica, ¿cómo entretengo a mi bebé?

Primero que nada, no te preocupes siquiera por buscar alternativas educativas, estimulantes, que mejoren su lenguaje, motricidad, rendimiento académico, habilidades de lecto-escritura, lenguas extranjeras, etc.! El bebé tiene en sí mismo una sabia guía interna que le mueve a seguir sus impulsos hacia el movimiento indicado. Es el mejor entrenador, con el mejor método. Dado el espacio, el tiempo y la calidez humana, recorre los pasos de desarrollo que todo bebé necesita cubrir en cualquier parte del mundo, en cualquier época de la historia:

  • Naturalmente empieza por fortalecer su cuello y cabeza; logra fijar la vista y acto seguido, empezará la tarea de coordinar sus manos con sus ojos, al lograr sujetar objetos y explorarlos con manos y boca!
  • Más tarde sus brazos y piernas, sus abdominales, hasta que logra, por sí mismo, voltearse sobre su vientre. Y así continuará, si no intervenimos ayudándolo a voltearse, cargándolo todo el día, sentándolo entre cojines antes de estar listo para ello. Al adelantarnos al momento, podríamos estar dañando la integridad de su columna vertebral, de sus nervios, y hasta de su confianza en sí mismo.
    Dejarlo boca arriba sobre una superficie segura (una cobija mullida en el suelo) es más difícil para los padres que para el bebé. Sin embargo, si el bebé sabe que estamos cerca, nos puede ver, nos escucha, siente nuestro contacto físico, sabrá que puede relajarse y sencillamente explorar su nuevo mundo.
    Habrá que ofrecerle pocos objetos, pero sí algunos, para que los contemple y practique. Estos objetos pueden ser: una pelota de lana.

¿Qué hago si mi bebé está acostumbrado a que yo lo entretenga?

Incluso los bebés más pequeños están regidos por hábitos. Si ya tiene el hábito de que llora y lo cargan, tendrás que acostumbrarlo poco a poco a sentirse bien sin que lo carguen. Esto puede tomar un par de días, quizás una semana, pero si perseveras lo lograrás. Recuerda que lo que parece una tremenda frustración para nosotros no lo es tanto para el bebé!

Primero que nada, realiza todas las tareas como baño, amamantar o comer y cambio de pañal con toda calma y reverencia. Mientras lo haces, platica con él/ella describiendo lo que haces; puedes también cantar pequeñas melodías. Cuando ya por fin está listo (y no es la hora de dormir), puedes intentar colocarlo cómodamente boca arriba sobre el suelo. Cántale, platícale; si ya toma cosas en sus manos, ofrécele un objeto interesante, tal como una sonaja, una pelota, un pequeño bowl brillante de aluminio… algo que le llame la atención.
Al principio se sentirá incómodo, y quizás llore, buscando tus brazos. No lo dejes llorar solo; puedes tratar de distraerlo con el juguete-objeto, y explicarle que estará más contento libre que en brazos. Sí continúa en tono de queja, puedes intentar cargarlo, pero estando tú sentada en el piso, y poco a poco cambiar su posición de vertical a horizontal, todavía en tus brazos.
Luego le muestras el objeto de juego y lentamente, lo colocas junto a ti, pero sobre el suelo. Quizás puedes recostarte junto a él/ella y platicarle, pero el chiste es que empiece a sentir que está seguro y acompañado aún sin que lo carguen por doquier. Poco a poco se irá acostumbrando a que tu presencia sea cada vez más pasiva: menos plática e interacción, sino que tu bebé sea quien dirija libremente su atención hacia lo que quiera. Si continúa la incomodidad, háblale, confórtalo, y si necesita un descanso, lo puedes cargar otra vez, tú siempre sentada.

¿Qué hacer cuando estamos fuera de casa?

Idealmente, si están fuera de casa será en casa de amigos o de los abuelos. Trata de establecer un área lo más segura posible, donde tu bebé pueda estar más o menos libre.

Siendo un lugar nuevo, tendrás que estar mucho más pendiente de lo que haga. Sin embargo, modela para los abuelos la manera en que te gusta tratar a tu bebé. En lugar de decir tanto “No”, trata de adelantarte a cualquier cosa que pudiera significar una “prohibición” como un enchufe de luz, o la esquina de una mesa.

Si sales a un restaurante y tu bebé aún no se sienta, ojalá que esté entrenado para entretenerse boca arriba y lo puedas mantener en su bambineto. Si está listo para sentarse será más fácil. En cualquier caso, esas salidas a comer no serán tan prolongadas como solían serlo antes, pero recuerda: “Esto también pasará”, y tu bebé pronto habrá crecido y será un pequeño comensal listo para acompañarte a todas partes.