Algunos padres ni siquiera se lo han preguntado. Para otros es realmente una pregunta casi existencial: ¿qué hago con mis hijos y las redes sociales, los videojuegos, las pantallas en general?
Déjame decirte que estas son preguntas no son sólo válidas, sino las más relevantes para nuestros tiempos.
Anteriormente este tema se tomaba como algo “de lado”, no relevante, no fundamental. Sin embargo, vemos el efecto tremendo que ha tenido esa actitud de “dejadez”, de desinformación o quizás de indolencia de parte de los padres, que cada vez más chicos y chicas han caído en problemas mentales, desde ansiedad, depresión e incluso suicidio, o que han acabado con su vida profesional y su futuro, debido en gran medida a una adicción digital.
¡No más! Pongamos un alto. Tomemos conciencia.
Es verdad que las redes sociales y los videojuegos NO fueron diseñados para los niños.
Necesitamos que las escuelas y los padres se den cuenta de que las redes sociales no son una plataforma segura para nuestros chicos.
Pero sí es importante reconocer que tienen su lado útil y positivo. Reconocer esto es parte de nuestra tarea como educadores y padres, para guiar a los hijos al lado luminoso de las redes y las pantallas.
La cuestión no es decir “no”, sino “cómo sí” y sobre todo, “cuándo sí”.
Es imperativo esperar a la edad adecuada, para que adquieran la madurez tanto personal como técnica para utilizarlas. No es que nos necesiten para aprender. Nadie mejor que una pequeñita de 6 años que le enseña a su mamá a usar Zoom, a escribir en el chat, a compartir pantallas; verídico y muy ilustrativo! Pero lo importante no es darles la tecnología sola, se trata de darles las herramientas para que entiendan el uso correcto de la tecnología.
Por ejemplo: ¿Cuál es esa edad adecuada para que los niños y las niñas tengan su perfil propio en redes? 
Hay opiniones diversas. En mi opinión muy personal, una chica o un chico de 14 años ya está no solo listo, sino ávido por compartir en redes sociales, sobre todo si en su grupo de amigos ya lo hacen. Si no fuera así, pues lo ideal es retrasarlo lo más posible. Darles un teléfono inteligente y acceso a redes antes de esta edad es totalmente innecesario e ilógico. Hay que contemplar para qué sirven las redes realmente, y qué necesidad están expresando tus hijos cuando las piden.
  • ¿Es porque “todos los demás” ya tienen? 
  • ¿Es porque no tienen contacto con sus amigos? 
Tener redes es una necesidad creada, no básica. A los adultos nos podrían servir para algunas cuestiones prácticas, relacionadas con nuestra vida profesional y privada. Pero una niña o niño con un teléfono inteligente y presencia en redes tiene una puerta abierta a todo un mundo que puede presentarle gente y objetos que no siempre deseamos en su vida. Y los niños no tienen el criterio para discernir qué entra y qué no entra a mi conciencia.
Hoy en día con el confinamiento y la enseñanza a distancia, puedo ver que es un momento histórico diferente. Surge una aparente necesidad, una especie de urgencia. Pero, ¿qué pasa cuando un chico o una chica usa redes sociales sin conciencia?
Primero que nada, la distancia y el anonimato nos da valor para probar otra “persona”, otra careta, una máscara que no es la nuestra. El que era tímido se vuelve fuerte, la que se sentía impopular puede encontrar una tribu diferente, pero de igual manera, las redes se pueden prestar para un nuevo tipo de bullying que puede ser devastador. Estar en redes sociales también puede ser en el mejor de los casos una válvula de escape, un apoyo, un lugar para encontrarse con amigos y amigas y no estar solo o sola. El problema es con quién interactúas. Si te llega a contactar la clase de gente equivocada, te pueden arrastrar hacia lugares adonde nunca hubieras elegido ir. La clase de compañías (digitales) que tienes son de lo más crítico en la adolescencia, esa hermosa edad de idealismo y de una nueva libertad en el pensamiento, cualidades que nos hacen vulnerables a cualquiera que promete nuevos horizontes.
Ahora bien… no todo lo que se ofrece por pantallas ha sido creado igual.
Hay cosas muy positivas, que podemos aprovechar. Tanta información, oportunidades de conexión y de aprendizaje, entretenimiento sano… Pero sólo lograremos que nuestros chicos lo aprovechen si los padres seguimos aprendiendo, entendiendo, abriendo nuestra mente y no criminalizando las pantallas. Así podremos armar a los chicos con las herramientas correctas para navegarlo.
Como hemos dicho, los chicos y chicas conocen y utilizan la tecnología y los medios digitales a edades cada vez más tempranas y durante períodos más prolongados para el aprendizaje, el entretenimiento y la comunicación con familiares y amigos. Se dice que pasan un promedio de siete horas al día frente a pantallas, sobre todo desde el inicio de la pandemia. Este alto consumo de pantallas puede tener un impacto significativo en su salud y bienestar.  Hay que revisar junto con ellos:
  • Qué contenido digital consumen, y cómo lo encontraron
  • Cuánto tiempo pasan en pantalla y que ese tiempo se equilibre con otras actividades
  • Con quiénes se relacionan en línea
Lo más importante es hablar con nuestros hijos continuamente y mantener una línea de comunicación abierta al respecto. En cualquier momento puede llegarles una solicitud de amistad de alguien desconocido… Si caen en la tentación, puede ser el inicio de una serie de problemas tales como el ciber acoso, las amenazas, las estafas. Chicos, chicas: si alguna vez tú o alguien conocido se ve atrapado en algo de este tipo, no duden en compartirlo con sus padres. Nunca debes detenerte por pensar que tus padres se van a enojar por lo que hiciste… te prometo que NO te vamos a juzgar, ni regañar, sino que te vamos a defender y proteger siempre.
Por eso, nuestra prioridad debe ser darles las herramientas para que sean los mejores ciudadanos digitales. Estas herramientas son los valores humanos y las habilidades para utilizar la tecnología y los medios digitales de una manera segura, responsable y sabia. Dentro de unos cuantos años nuestros hijos serán los encargados de darle forma al mundo.  Necesitan empezar a formarse en el mundo digital.
En nuestra siguiente entrega hablaremos de ¿Qué es la ciudadanía digital?…