¡Bienvenidos de nuevo!

Continuemos hablando sobre los mensajes de Kim John Payne acerca de cómo trabajar mejor con nuestras familias en estos tiempos de crisis.

Por supuesto un tema de lo más impactante en estos tiempos es cómo filtrar para los niños pequeños la información que recibimos, y cómo la equilibramos con los adolescentes.

Es obvio para nosotros que los pequeños no deben estar escuchando noticia tras noticia terrible que solo los asusta. Sin embargo, hay muchísimos casos en los que hemos perdido los filtros. Aunque tú lo sepas, quizás tus parientes o vecinos no lo saben. Y a veces, a nosotros mismos se nos va de la cabeza.

Si estás cerca de gente que acostumbra hablar indiscriminadamente sobre esta crisis, es bueno considerar si quieres seguir teniendo contacto con ellos, o mejor esperar a recuperar la relación con ellos después de la crisis. La verdad es que ahora no tenemos casi ni necesidad de esto, pues el distanciamiento social nos ayuda a mantener nuestras fronteras limpias…

Pero, en caso de que tengas vecinas o familiares muy nerviosos con los que hablas a distancia, con ellos tienes que hablar. Si sabes que reaccionan así, puedes hablar con ellas de antemano, y decirles algo como esto: “Mira, yo sé que hay mucho de qué hablar y compartir, pero necesito que me ayudes a proteger a mis hijos de tanta información que los inquieta y los asusta muchísimo. Sé que tal vez te parezca demasiado, pero créeme que ya saben suficiente, y quiero darles un descanso de tanta tragedia, que les afecta más de lo ellos pueden expresar. Te voy a agradecer muchísimo que me apoyes con esto y mejor no hablemos del tema frente a ellos.”
Con mucha seguridad te van a apoyar; pero si ves que esto no va a suceder, considera evitarlos por ahora. Tu prioridad es la tranquilidad y la paz de tus hijos.

Kim propone en su primer libro tres filtros para hablar con los niños; sin embargo, a últimas fechas ha agregado un cuarto filtro.

Los primeros tres son:

¿Es amable?

Si lo que vamos a decir no pasa este filtro, déjalo para después. No importa que sea verdad o necesario. Espera un poco.

¿Es verdadero?

Esto se refiere a si está alineado con tus valores. ¿Es algo que quiero que ellos me escuchen decir? ¿Va con mis ideales? Piensa incluso desde el tono que usas; a veces lo que dices no es tan llegador como el tono y la intención que le pones!

¿Es necesario?

¿Es estrictamente necesario que yo diga esto en este momento? ¿Algo malo pasaría si no lo digo? Casi siempre la respuesta es no. Verás que ESPERAR siempre rinde enormes frutos.

El 4to es: ¿Esto le dará mayor seguridad?

¿Le hará sentir más seguridad en esta familia, en esta comunidad, en este mundo?
¿Les hará sentir más seguros?
Si la respuesta es no, no lo digas…aunque cumplan con las otras tres. Una vez más, espera. Dilo más tarde, encuentra el mejor momento para ellos, y el momento en que tú misma lo puedas decir de una mejor manera.

Kim dice que si lo dices más tarde, después de haber pasado estos cuatro filtros, verás que la calidad de lo que digas será más procesada; lo que transmitas será más considerado, y la voz en la que hablas será más tú; sencillamente, se sentirá mucho mejor.

Mucha gente ha dicho que el poner estos filtros en práctica le ha ayudado a decir las cosas como las quiere decir… en la manera en que lo ve nuestro verdadero Yo más elevado, por encima de las reacciones superficiales. Esto nos ayuda a “ser la persona que quiero ser”.
Esto lo podemos aplicar hoy más que nunca.

Esto será una gran prueba para nosotros los adultos, pero va a fortalecer la práctica de ser más “mindful”; más consciente, más despierto.

Tú mismo debes ser muy cuidadoso con las pantallas; tanto el tipo de exposición como el tiempo que pasamos los adultos en las pantallas.

Por un lado, las pantallas están por todos lados y la misma noticia está en todos lados, todo el tiempo, todo el día. En cualquier canal que pruebes, en radio, en televisión… es constante el reporte sobre este virus.

Y por otro lado, tus hijos estarán más tiempo en casa, y te estarán suplicando que les dés más tiempo en pantallas!

Más que nunca, este tiempo nos demanda que seamos fuertes como una roca.

Si tienes un hogar sin pantallas, hay que respetarlo y mantenerlo así.

Si tienes un hogar con pocas pantallas, estás bien preparado; tus hijos están acostumbrados a que tú eres quien decide qué se ve y cuánto tiempo.

MENOS tiempo de pantalla en estos meses, no más… porque el poder que se cuela a través de las pantallas, es tremendo. No me refiero al tiempo en pantallas que los mayores tendrán que pasar para hacer trabajo escolar, por supuesto.

Se puede apagar todo lo que son medios con conexión y sólo ver películas.

Ver películas antiguas es mucho mejor, pues la velocidad de éstas era mucho más lento que las de ahora (si no me crees, ve una película y quítale el sonido y cuenta cuánto tiempo pasa antes de que cambien las imágenes), para que no se esté estimulando la respuesta de lucha o huye. Hoy en día sabemos que los productores lo hacen a propósito: si muestras muchas imágenes rápidamente, capturas la atención de los niños. Además, queremos proteger lo que entra en su conciencia: no hace falta que vean películas ni imágenes inapropiadas.
Ahora debes ser el guardián o guardiana, más que nunca… sobre todo con los niños mayores y los adolescentes: todo es público, nada de pantallas en los cuartos detrás de la puerta cerrada. Si ya lo haces, entonces ya están acostumbrados a que eres “la mala (o el malo) de la película”, y sabes qué… eso está perfecto!
Mis propios hijos se quejaban mucho de nuestro control de pantallas cuando eran pequeños; hoy en día son adultos y nos lo agradecen encarecidamente! Las pantallas no se van a ir; sólo es que llegarán a su vida en el tiempo correcto.
Si tienes grandes problemas con las pantallas y desearías tener menos, ahora es el momento de actuar y cambiar hábitos. Puedes decirle a tu adolescente: “A nadie le va a hacer bien ver estas cosas, no necesitamos estar asustados; esto nos afecta de muchas maneras sutiles también. Tenemos que estar juntos como familia, no estar cada quien en su cuarto. Necesitamos estar juntos. Esto es difícil; y cuando se pone dura la cosa como familia tenemos que estar cerca. Si quieres leer un libro en tu cuarto, está bien. Pero estar conectados en las pantallas es algo que tenemos que minimizar (no se trata de prohibir). Ayúdame a pensar cosas divertidas que podemos hacer en su lugar!”
Los jóvenes tienen una increíble compasión intuitiva cuando les hablamos abiertamente con la verdad de lo que buscamos lograr. No es porque seamos fanáticos o ideaticos: nuestro planteamiento viene de buscar su mayor bien. Y ellos lo saben.

Y cuando sea el momento de volver a la normalidad, sé muy juiciosa.

Es el momento perfecto para poder re-estructurar tu hogar y tomar decisiones con respecto a las pantallas, para poder lograr una depuración que normalmente sería muy difícil. Aprovecha esta crisis y cambia los hábitos de tu hogar.

Procura observar qué tanto estás tú mismo viendo tu teléfono ansiosamente en estos días. Lo sé: hay una enorme cantidad de mensajes, desde los memes más chistosos, hasta buenas recomendaciones y noticias alarmantes. Si al tema COVID le sumas otros, como el tema político-económico… pues, cuándo vamos a dormir?

Considera estos tiempos como una gran práctica espiritual. Y nuestros hijos son la mejor motivación para hacer cambios, para mejorar cada día, para vivir con plena conciencia.

Nada como el gran remedio y profunda enseñanza de estos tiempos: simplifica, simplifica, simplifica.