Estamos entrando a la carrera de la fiesta, los regalos, el tráfico, … ¡Y luego viene el estado de total agotamiento, de nuestra energía y de nuestra cartera!
Todo es más, todo tiende a hacerse más y más: lo que nos ofrece el mercado es más, nuestros deseos son más, nuestras posesiones son más. Pero mientras que algo se hace más, otra cosa se hace menos.

¿Qué es menos, hoy en día?

Tenemos en la vida contemporánea menos tiempo; menos tiempo para reflexionar, menos interacciones personales, menos contacto con la naturaleza, menos disfrute de las cosas simples, menos salud, menos calma interior.

El Dr. Kim John Payne, en su libro Crianza con Simplicidad, nos explica cómo estos excesos guiados por la cultura de “más es mejor” está afectando la vida familiar y como esa vida frenética ha alcanzado ya a los niños, afectándolos de maneras que no nos imaginábamos. Este ambiente de prisa, de presión, de poco tiempo, de exceso de pantallas, es en extremo estresante para los niños y está afectando negativamente su desarrollo saludable.

El mensaje básico de Kim es: observa tu vida familiar; encuentra tiempo para estar juntos; coman en horarios regulares, juntos; considera una hora de dormir adecuada para los niños, y cúmplela; observa su uso de pantallas; revisa las actividades extra-curriculares; revisa la cantidad de cosas que tienen, incluyendo los juguetes, ropa, libros, etc. Procura simplificar, equilibrar y crear orden. El Dr. Payne promete que todo esto, tan simple, traerá enormes frutos: niños más tranquilos, felices, seguros, al igual que sus padres.

¿Cómo llegar a todo esto?

Pues, la paradoja es que simplificar se ha vuelto una tarea titánica en nuestros tiempos. Estamos inmersos en la maquinaria del marketing, y ojo… nuestros niños son el verdadero blanco de todo esto…

Tenemos todo un taller para entender por dónde empezar, qué áreas hay que cuidar, y llevarlo a cabo como grupo. También tendremos muy pronto el libro de Crianza con Simplicidad, traducido al español y listo para su venta, por Editorial Pax en México.

En esta época de mayor laxitud en los excesos, quiero traerles un par de ideas.

El día de hoy hablaremos acerca de los JUGUETES… aprovechando para darles una guía sobre lo mejor que podemos ofrecer a los niños.

El niño americano promedio tiene 150 juguetes.
Me pregunto cuántos puede en realidad ese pobre niño o niña.
Esta superabundancia obstaculiza que los niños puedan desarrollar su imaginación y creatividad, y así como nos pasa a nosotros en el pasillo de las 20,000 mayonesas en el súper, los paraliza.

Empieza por descartar todo lo que no viene al caso:

  • Juguetes rotos: siempre hay alguno que dijimos que lo íbamos a arreglar. Si no lo has hecho en más de un mes, mejor descartarlo.
  • Juguetes inapropiados para el desarrollo: aquellos que ya se pasó su momento, es tiempo de reciclarlos porque tu hija ya creció. También aquellos para los que todavía no están listos, guárdalos para más tarde.
  • Juguetes fijos en un solo concepto: los clásicos juguetes temáticos, de plástico duro, que vienen de una serie de televisión o película, que no sirven para crear nuevos juegos. Estos solo estancan la creatividad y generan frustración. Plásticos puede contener disruptores endocrinos, hablaré después de esto.
  • Juguetes complicados: aquellos que requieren casi de un adulto para armarlos y ponerlos a funcionar, y que tienden a fallar a la hora de usarlos. No se pueden modificar, claro, y si pierdes una pieza, ya no sirve para nada.
  • Juguetes de alto estímulo: esos que tienen luces, sonidos, velocidad, como si estuvieras en una feria. Crean un estado de estrés en el niño, sobre todo para los más pequeños. Su objetivo es estimular, pero el resultado es excesivo.
  • Juguetes para generar desarrollo o habilidades en tus hijos: estos son tipo tablas para encajar cubos, formas geométricas, o bien, con manijas, botones, etc., para que los más pequeños “practiquen”… lo que necesitan es más bien la vida real.
  • Juguetes que compraste por presión: los últimos juguetes de moda (carísimos), que todos tienen, o bien, los que te dan puntos, etc. Son estrategias de marketing para obligarte a comprar algo que van a dejar de usar muy pronto. Considera bien.
  • Juguetes ofensivos: juguetes con silbatos chillones, o que ofenden a los demás, que sirven para molestar.
  • Juguetes corrosivos: armas, rifles, etc. Si están jugando con un palo a que es una espada, es otra cosa; pero si tienen un rifle de plástico totalmente detallado, ya es demasiado.
  • Juguetes repetidos: los que son de restaurantes de comida rápida, o bien, las colecciones de ositos de peluche… donde se pierde el osito original entre el mar de osos de todos tipos y tamaños.

Entonces, ¿qué sería lo más deseable para los niños?

  • Juguetes de materiales lo más naturales posible, ya sean de madera, de telas naturales como algodón, manta, etc., pero sobre todo que no contengan colores intensos hechos con substancias tóxicas, pues sobre todo los más pequeños, tienden a llevarse cosas a la boca.
  • Los que tengan muchas posibilidades para transformarse y convertirse en lo que ellos necesitan para crear mundos: una tela grande puede ser un techo, una cobija, una pared, una almohada.
  • Las muñecas y muñecos de tela hechos a mano son un gran recurso de juego tanto para las niñas como para los niños, ¡que también podrán ser padres un día! Son un gran tema y un iniciador inmediato de juego.
  • Todo tipo de juguetes sencillos, incluso objetos hechos a mano, serán siempre los favoritos de los niños.
  • Los objetos de la naturaleza se convierten en lo que su imaginación quiera crear: piedrecitas, piedras grandes… piezas de madera para construir… Conchas y caracoles… semillas para jugar, etc.
  • Todos los materiales para manualidades y arte son un gran regalo: dibujo, pintura, modelado; para coser, tejer, armar… Usar sus manos para crear es muy importante.
  • Libros de cuentos clásicos con ilustraciones hermosas, en lugar de los temas de televisión y cine.
  • Libros de actividades lúdicas, científicas, etc. para los mayores.
  • Juegos de mesa clásicos, como lotería, memoria, etc. son muy divertidos.
  • Pelotas, equipo deportivo.
Los principios son muy simples: buscar que la mayoría de sus juguetes sean simples, de materiales naturales, “transformables”, y evitando las imágenes de las pantallas que los sobreestimulan, que dan una imagen equivocada del ser humano o que incluso los puedan asustar.
Así, no es solo la cantidad… La calidad nutrirá la imaginación y el desarrollo de los sentidos del niño pequeño.
Las pantallas, los videojuegos, etc., son temas que los mantienen entretenidos un rato, pero vacíos después.
Un detalle a considerar sería hablar con tus familiares y amigos y explicarles qué tipo de juguetes quisieras tener y cuáles no tener en casa, y seguro que te entenderán.
Blinda los regalos y estarás blindando una temporada de paz y mayor armonía entre hermanos y en la familia.