Cuando yo era niña, salir a comer era todo un evento. Nos poníamos nuestras mejores galas y hasta nos peinaban. Recuerdo que era emocionante salir, pero era una tortura estar allí: la comida tardaba eternidades en llegar, los adultos platicaban entre ellos y no nos hacían caso, y ni siquiera nos dejaban comernos todo el pan con mantequilla. Tenías que aguantar la tortura de estar en una silla que te quedaba grande, y cuando llegaba la comida ya no teníamos hambre… no nos la podíamos acabar y ya estábamos de malas porque queríamos bajarnos de la silla a ¡correr!

Adelantamos la película hasta nuestros días… Salir a comer ya se ha convertido en algo mucho más frecuente y habitual.

¿Qué es lo que vemos en los restaurantes (y aeropuertos, y antesalas de médicos, en cualquier lugar donde haya que esperar)?

Niños de todas las edades con tabletas, con SmartPhones, con juegos… todos con la cabeza agachada, metidos en su propio mundo. Juntos pero solos. Incluso los médicos quiroprácticos en Estados Unidos han inventado el término “Text Neck”, cuello de texto, para designar este nuevo mal que está generando dolores de cabeza y deformaciones del cuello y la columna en los niños y jóvenes.

Para padres conscientes del peligro de tener a los hijos conectados y adictos a las pantallas, pensemos en algunas ayudas para que esa salida al restaurante esté libre de pantallas y sea divertida para todos:

Con bebés muy pequeños

Si tienes un bebé, lo más seguro es que te quieras quedar en casa y…¡dormir! Y harás bien.

Lo más importante es que los papás duerman y se relajen mientras el bebé duerme. Amamantar al bebé también es una prioridad. Si tienes que salir porque se casa el mejor amigo de tu marido, entonces llévate el bambineto y busca el lugar menos agitado para poder instalarlo. Ojalá que no sea muy seguido, y sobre todo, lo menos posible dentro de los primeros 40 días de tu bebé, cruciales para la madre y el niño.

Por supuesto que si estás amamantando, será decisión propia qué hacer en público, pero en mi opinión, esa no debe ser razón para que no asistas a un evento especialmente único e importante.

Bebés más grandes

Cuando ya se pueden sentar, lo puedes alternar entre tenerlo en tus piernas un rato y pasarlo a una silla alta un rato. Puedes darle una cuchara para que juegue y explore con ella. No olvides esos collares para dentición, que pueden morder y colgarlos en su cuello, pero de preferencia no de esos que están rellenos de un líquido para congelar. Los he visto reventarse y ha sido ¡un dolor de cabeza!

Conforme los niños van creciendo, es importante que adquieran “modales” en la mesa. Cuando son bebés por supuesto que esto no aplica. Si en casa los dejas empezar a comer con sus manos, verás que comerán mejor, aunque luego tú trabajarás más! Acabas por tener que lavar el piso, la mesa, el babero y al ¡bebé!
Si alternas sus manos y los ayudas a utilizar cubiertos, verás que van a cambiar a cubiertos rápidamente. Enséñalos con paciencia, sin ser muy estricto. No les des porciones que no se van a terminar; es mejor darles dos porciones pequeñas que una muy grande. Si vas a salir a comer, y tu bebé está en esta etapa, dale de comer en casa para luego poder comer tú en el restaurante. La otra clave estará en que haya dormido lo suficiente, para que esté tranquilo.

Niños pequeños

Finalmente, cuando salgas a comer con niños pequeños, elige lugares que cuenten con un espacio abierto: ya sea un jardín o bien alguna estructura de juego donde puedan pasar un rato seguro en libertad bajo tu supervisión. Sé que puede haber pocas alternativas, pero ese tipo de espacios te permitirán tener una comida agradable para todos y no estarás exigiendo un comportamiento que un niño cansado ya no puede cumplir.

Procura ser consciente de su nivel de hambre y cansancio para no sobre-estimularlo. Despídete a buena hora y verás recompensado tu esfuerzo al evitar un berrinche innecesario con un hijo o hija exhausto. Siempre que salgas recuerda llevar 4 cosas: pañales, ropa extra (algo con qué taparse si hace frío), algo de comer (agua, una fruta) y algo para entretenerse… ¡que no sea una pantalla!

Opciones de entretenimiento:

  • Papel y 3-4 crayolas (algunos lugares ofrecen mantelitos de papel con dibujos y te llevan crayolas)
  • Algún muñeco o juguete fácil de transportar y que se pueda jugar estando sentado, quizás que tenga algo de movimiento (un carrito, un juguete tradicional como de las ferias, una casita pequeña de gnomos…)
  • Un libro ilustrado
  • Un álbum de fotos
  • Aprende juegos de dedos, juegos de encontrar cosas en el restaurante
  • ¡La práctica hace al maestro! Si tienes más sugerencias o ideas probadas, por favor compártelas para hacer de estas salidas ¡una aventura divertida para todos!