¿Cómo es que hemos llegado a normalizar las situaciones que sacan de equilibrio a nuestros hijos? Ya no es normal ver a un niño o niña jugar tranquilamente o preguntar con candor sobre el hada de los dientes. Los niños están asustados, intranquilos, ansiosos; están irritables, berrinchudos, o apáticos.  Platiquemos sobre lo que ha sucedido y veamos cómo revertirlo.

Si conoces el concepto de Epigenética, sabrás que es algo fascinante y esperanzador.  La epigenética nos dice, en pocas palabras, que aunque tengas la carga genética para expresar alguna enfermedad, no estás condenado necesariamente a padecerla, pues puedes regular la expresión de esos genes por medio de tus hábitos de vida. Un ejemplo sería, que si en tu familia muchos tienen diabetes, tú no tienes por qué pensar que es una sentencia inamovible para ti; lo podrías probablemente “desconectar” con tu estilo de vida: la alimentación, el descanso, el manejo del estrés y el ejercicio. Así de importante es el ambiente en el que nos movemos!

Me di cuenta esta mañana de que es lo mismo con el ser de los niños: dependiendo del ambiente, será el grado en que manifiesten los rasgos positivos o negativos de su personalidad

El Dr. Kim John Payne descubrió hace mucho algo que ahora se ha vuelto muy conocido: el concepto de que aquello que ya eres, bajo estrés, se intensifica hacia el lado negativo.

Un niño o niña muy decidida, con mucha iniciativa, se puede volver impulsivo, retador.

Un niño o niña callado, se puede volver apático, retraído.

Un niño o niña muy ordenados, se puede volver compulsivo con la limpieza, el orden, con que nadie toque sus cosas.

Podemos llamar a esta ilustración “Estrés acumulativo vs. Simplicidad acumulativa”.

Digamos que un niño es muy activo, muy físico, se mueve continuamente.

Volviendo a nuestro ejemplo médico: si esa característica (que aquí en la ilustración se le llama “Quirk”) se inflama un poco, puede volverse un niño molesto, latoso, desesperante.

¿Y qué pasa cuando esa tendencia se inflama en extremo?

El niño no puede estar quieto y empiezan las llamadas de la escuela; hay dificultades con los hermanitos, es difícil de controlar, no puede dormir, está ansioso todo el día. Finalmente, se le etiqueta con algún tipo de “trastorno” o “desorden” (el extremo izquierdo de la ilustración).

¿Qué lo empujó desde un lugar neutral hacia un extremo difícil?

Hoy en día todo está permeado de un estrés que es más o menos sutil, pero siempre constante, continuo. Es un estrés tal vez que ni siquiera nosotros nos damos cuenta de que está presente, insidiosamente, en nuestras vidas.

Y lo más peligroso es que lo normalizamos.

Justo porque está siempre presente, y creemos que “así son las cosas”. Así nos despertamos, así vamos por el día, así nos vamos a dormir.

Esto va deteriorando lentamente nuestras relaciones, nuestro desempeño, nuestro pensar, y por supuesto que nuestro estado interior y nuestra resiliencia.

En los niños se puede manifestar de varias maneras, según su temperamento y rasgos característicos: como terrores nocturnos, o temores de cualquier tipo; dificultad para relacionarse socialmente; como niñ@s irritables, que se enojan, gritan y hacen berrinches con facilidad; niñas y niños con problemas de conducta, problemas de atención y de aprendizaje. Todos son aspectos que ya no tomamos en cuenta, porque creemos que, como son niños, “es normal”.

¿Cómo salir de este patrón, y volver a la verdadera normalidad natural?

Este es el tema central de la filosofía y del libro del Dr. Kim John Payne, Crianza con Simplicidad.

En las siguientes entregas seguiremos hablando de cómo desafiar esas ideas y prácticas que nos mantienen atados al estrés constante y normalizando esa inflamación crónica del comportamiento.

Aumentando la Simplificación y buscando el Equilibrio en nuestra familia, los niños regresan por sí mismos a su centro. Esa ha sido la experiencia de los más de 1,200 practicantes de Crianza con Simplicidad en todas partes del mundo.

En el Taller de Crianza con Simplicidad, Vida Familiar, exploramos cómo y cuáles son las cosas que disturban el equilibrio de nuestros niños, y sobre todo, cómo podemos blindar a nuestra familia, sin vivir aislados del mundo.  Basado en su libro del mismo nombre, Kim nos ofrece una serie de ideas y herramientas para que cada uno seamos los arquitectos de nuestra vida familiar.

Y lo más maravilloso y sorprendente está por ocurrir: cuando protegemos el equilibrio en la vida de un niño, se inclina al otro extremo el espectro, y sus dones son revelados.

Accede a la siguiente liga para más información a nuestro taller Crianza con simplicidad