Una bienvenida cálida y amorosa.

En medio de la agitada vida “normal”, tengo un gran aliciente para escribir este blog: dos parejas de amigos nuestros están esperando muy pronto la maravillosa llegada de un nuevo miembro de la familia.

¿Cómo nos preparamos para semejante evento?

Realmente, este es un evento tan grande y milagroso, que me sigue quitando el aliento. Llega un ser desde el mundo espiritual con valentía e intención de cumplir con su tarea personal en la tierra. Es nuestro deber honrarlo y recibirlo de la mejor manera posible. Cuando un bebé llega a nuestro hogar, nuestras vidas cambian absolutamente.

No hay nada que me pueda doler tanto como ver a un bebé chiquitito colgado de una cangurera en el super a las 8 de la noche. Y descalzo. Yo entiendo: los padres de hoy en día tienen que trabajar, no tienen ayuda en casa, no pueden salir sin el bebé. Sin embargo, ojalá pudiéramos comprender todo lo que está pasando este pequeño ser, y encontráramos alguna alternativa.
Cuando nace un bebé, su cuerpo parece ser muy moldeable… ¡y lo es!
Sólo debemos recordar que está apenas despertando a la vida, literalmente.
El orden en que esto sucede es de arriba para abajo: el bebé domina primero la cabeza; en la cabeza, lo primero que domina es el movimiento de sus ojos. De ahí en adelante empieza a fortalecer su cuello, sus brazos, su tórax, sus piernas… lenta pero segura. Aquí la palabra clave es lenta; hay que darle su debido tiempo.
¿Qué necesitan los bebés al llegar al mundo?
Menos de lo que crees; de hecho, lo que necesitan es que todo sea “minimalista”!

En su primer periodo de contacto con el mundo físico, el bebé recién nacido necesita de tiempo, mucha paz y tranquilidad; al igual que la madre, en lo posible.

Hay tres “portales” por los que nos relacionamos con el mundo:

  • Los sentidos
  • La nutrición
  • El ritmo

Hablemos hoy de los sentidos y un poco de la nutrición. El tema del ritmo merece toda una sección especial.

SENTIDOS

Al estar completamente abierto, sin filtros, un bebé recibe todas las impresiones que le rodean y las internaliza de inmediato. Así va formando su puente con el mundo. Nuestra tarea en esta etapa es principalmente de protección.

En la pedagogía Waldorf contemplamos el tema de los sentidos más allá de los 5 sentidos tradicionales. Consideramos los sentidos como todas las formas de percepción o interacción que podemos tener con el mundo. Muchos de éstos se agrupan dentro de uno solo de los sentidos tradicionales, digamos, como el sentido del oído y el del equilibrio.

Visto así, consideramos que existen 12 áreas o sentidos qué cultivar, siendo los cuatro primeros los sentidos fundamentales en la infancia.
Estos cuatro son: el sentido del tacto, el sentido de la vida, el sentido del movimiento y el sentido del equilibrio.

TACTO: Más allá de su función más conocida de ser un sentido para conocer texturas, temperaturas, etc. El Sentido del Tacto nos da nuestra primera sensación de identidad; una sensación de “aquí estoy Yo; aquí está mi piel, el límite entre el mundo y yo”. Es importante que el niño “sienta” ese límite claramente. ¡Con razón las abuelitas acostumbraban envolver a los bebés como “tacos”! Esto realmente le da al niño una sensación de mayor tranquilidad y les ayuda (un poco) a dormir mejor.

¿Recuerdas a tu tía decir que “hay que amarrarle las manos al bebé para que no se espante”? Bueno, pues con envolver al bebé suavemente podemos lograr ese efecto.

Además de envolverlos en una frazada, podemos recurrir a la técnica de darle un masaje a tu bebé con un aceite natural muy suave después el baño.
Adicionalmente, hay que ser conscientes de eliminar de su ropa etiquetas, costuras burdas, botones y adornos exagerados que les puedan molestar.
Selecciona materiales naturales para todo aquello que esté en contacto con su piel: algodón, lino, seda, lana. Trata de evitar en lo posible fibras y tejidos artificiales, así como los plásticos.

VIDA: El Sentido de la Vida se puede definir como el sentido del bienestar. Un niño pequeño no puede determinar si tiene frío o calor, hambre o sueño. Esto lo aprenderá poco a poco, incluso más allá de los 4 o 5 años. Es nuestra tarea cambiarlo cuando se moja o cuando se ensucia el pañal, protegerlo de los cambios de temperatura, cuidar sus ritmos de sueño y comida.

Esto significa alimentarlo y dormirlo a placer en un principio, y cuando ya es mayor ayudarlo a adoptar un horario.

Procura cubrir la cabeza y los pies de tu bebé. Si vives en un clima frío, las razones son obvias… bueno, no tan obvias! Viviendo yo en un lugar donde nieva bastante, llegué a ver bebés en invierno sin siquiera calcetines en el súper! Esto, claro, porque los padres piensan que los están fortaleciendo para soportar estos climas.

Qué desesperación no poder explicarles que todo el preciado calor que el bebé necesita para su acelerado metabolismo escapa directamente a través de la cabeza y los pies.

De la misma manera, en un clima cálido, no dejes que tu bebé padezca cambios de temperatura bruscos, como sucede con el clima artificial y andar descalzos sobre pisos fríos. Protege su cabeza y su piel de los intensos rayos del sol con un gorrito ligero.

MOVIMIENTO: El Sentido del Movimiento nos ayuda a orientarnos en el espacio. El niño pequeño necesitará total libertad de movimiento en sus horas despierto. No será necesario tener andaderas, o aparatos para enseñarle a caminar o para entretenerlo saltando.

Recuerda que al nacer es de vital importancia proteger su cabeza, nunca lo tengas en posición vertical, pues sus vértebras cervicales (de su cuello) no son aún lo suficientemente fuertes para soportar el peso de su cabeza. Procura siempre darle apoyo a su cabeza o bien, cargarlo de manera horizontal.

Cuando notes que al estar despierta boca abajo un día ya levanta su cabeza por sí misma, tu bebé está lista para ver el mundo desde la vertical! Una cangurera suave, que le proteja su cabeza y te ayude a cargarla frente a ti, será una buena inversión. Sin embargo, ya mayores, esos carritos para llevarlos en el centro comercial o las andaderas para que aprendan a caminar lo único que hacen es obstaculizar el desarrollo de sus capacidades físicas y de su voluntad.

EQUILIBRIO: El Sentido del Equilibrio va de la mano del sentido del movimiento. Actualmente se les ha integrado y con ello ha surgido un nuevo sentido: el sentido de la Propiocepción, el cual está definido, según Wikipedia, como: “… el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas.

La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.

Una de las mejores maneras de estimular este sentido es con el movimiento rítmico, con el movimiento que modifica o incluso invierte nuestra posición. Por lo tanto, el mecer al bebé en nuestros brazos o en su cuna, e incluso permitirle dormir en una hamaca, son excelentes maneras de apoyar a este sentido desde el nacimiento.

Continuará…