Una mirada a la disciplina con los pequeños.

¿Qué padre o madre no se ha sentido culpable, observado, juzgado, cuando su niño o bebé hace una pataleta en público? O bien, sentir la frustración de no poder controlar un berrinche en casa?

Pero los niños no tienen la culpa.

Los padres tenemos que comprender más allá de las apariencias, lo que realmente está sucediendo con un niño pequeño.

Para empezar: los padres no tienen de qué avergonzarse, les doy permiso de soltar la culpa! Y por otro lado, ese comportamiento de un niño pequeño, hasta los 3-4 años, tampoco amerita castigo. Si vemos más allá, notaremos que más bien, con su comportamiento nos están dando señales: ellos no conocen sus necesidades, solo se sienten “mal”, o incómodos, y no tienen control ni idea de lo que “hay que ser o hacer” en sociedad. No corras a poner la bandita sobre la herida (darle un chupón, etc.), sino más bien respira y observa si lo que realmente pasa es algo de lo que sigue:

a) Tu hijo está agotado.- ¿Has seguido un ritmo sano? ¿Ya durmió siesta? Ayer tuvo un día intenso y hoy… también?

b) Tu hija está sobre-estimulada.- ¿Han estado demasiado tiempo en las tiendas? ¿En el tráfico, sin moverse? ¿En la fiesta infantil? ¿En la casa de los primos, jugando sin parar?
c) Tu hijo tiene hambre.- ¿Hace cuánto que comió? ¿Qué acaba de comer? ¿Comió azúcares y chocolates? Alerta roja…!

d) Tu hija está sencillamente, pidiendo atención.- Llevas mucho tiempo trabajando en la compu o en los chats?
e) Tiene más de dos años y medio.- ¿Es hora de poner límites?

Probablemente tu hija o hijo está en la etapa de los “Terribles Dos”. Yo le cambiaría ese nombre: está en la edad de “El Despertar a los Dos”. Recuerda que alrededor de los 2 años y medio, tu hijo o hija está en una edad en la que se da cuenta de pronto de que es un YO, que tiene independencia, y busca ejercerla a como dé lugar.

Necesariamente, va a probar sus límites.

¿Comportamiento desafiante?

Hay maneras de lidiar con eso de manera sana. Yo me preocuparia si nunca fuera desafiante! Pero si entendemos su proceso, lo podemos ver como quien observa una película: como un testigo de la acción… y tomar acción.

Los niños necesitan límites

No hay duda alguna: los niños necesitan límites correctos y a tiempo.
Sus berrinches son un llamado para nosotros. Están probando, tanteando.
Al aplicar estos límites correctamente, nosotros mismos estamos creciendo en conciencia.

¿Sientes que no supiste actuar correctamente y te quedaste con el “hubiera…”? ¡Perfecto! Eso significa que estás tomando conciencia y aprendiendo.

Nuestros niños no esperan que seamos perfectos. Es más, no hay padres perfectos; nuestros niños vienen a servir de instrumento para nuestro desarrollo.

Magda Gerber, la maestra húngara experta en primera infancia que trajo las prácticas de RIE (Resources for Infant Educarers, desarrollado por la Dra. Emmi Pikler) a este lado del mundo, decía: “La falta de disciplina no es bondad, es descuido”.

Nuestra actitud es clave

Nuestra actitud, derivada de nuestro entendimiento, será clave para conservar la sanidad y para aplicar oportunamente una disciplina saludable. No hay mejor arena para poner a prueba nuestro temple y desarrollo interior, y sobre todo, prepararnos para los años siguientes….