En esta ocasión quiero compartir con ustedes este texto de Jody Meese (Coach de grupos de Simplicity Parenting) del 2009, en el que nos narra sus celebraciones navideñas y lo importante que es rescatar aquellas tradiciones familiares: hacer adornos naturales, elegir juntos el árbol de Navidad, hornear galletas, cantar villancicos, entre muchas otras, con la intención de darles a nuestros hijos el mejor de los regalos en esta temporada: memorias de conexión. Una frase de Jody Meese que disfruto mucho es: ¡los recuerdos no tienen etiquetas de precio y nunca se vuelven obsoletos!

LO QUE REALMENTE QUIEREN PARA NAVIDAD
~ por Jody Meese, 2009

Cuando mi hija se fue a la universidad hace varios años, nuestras conversaciones telefónicas en las semanas anteriores a su regreso a casa para las vacaciones de Navidad siempre fueron sorprendentes y encantadoras. Típicamente ella tenía una larga lista de cosas que quería que hiciéramos en familia: conducir a Petaluma y cortar un árbol de Navidad; hornear y decorar galletas de jengibre; hacer velas de cera de abeja; cantar a cuatro partes juntos cada noche. “Como siempre lo hacíamos”, me decía.
Pero aquí está lo gracioso: mientras todas esas tradiciones fueron elementos básicos de nuestras celebraciones en un momento u otro por muchas temporadas, a medida que los niños crecieron y estaban más ocupados, algunas de esas cosas que “siempre hacíamos” ocasionalmente fueron cayendo en desuso. Nuestra búsqueda de un árbol a veces nos llevó cuando mucho tan solo hasta la esquina; algunos años nunca llegamos a hornear galletas; y el equipo de fabricación de velas había recolectado ya un poco de polvo en el garaje. Rara fue la noche en que nuestro cuarteto estuviera completo en casa al mismo tiempo para cantar.
Pero todas estas cosas estaban vivas en su memoria. ¿Cómo es posible?

Hace un tiempo escuché una entrevista de radio sobre el libro Unplug the Christmas Machine, (Desconecta la Máquina de la Navidad) de las autoras Jo Robinson y Jean Staeheli, recordándome ese libro que siempre ha tenido un lugar de honor en mi estante, y cuyo título me inspira a esforzarme por hacerme muy consciente sobre la forma en que nuestra familia se acerca a este momento del año.

Recuerdo muy vívidamente navegar las fiestas de fin de año con niños pequeños. ¡No es tarea fácil! Irónicamente, durante una temporada que nos inunda de estimulación, en realidad podemos salir de ella sensorialmente afectados, sin mencionar totalmente agotados y quizás un poco entumecidos. Y si nos sentimos así, ¿cómo será para los niños pequeños?
La misión de los padres, dice Staeheli, debe ser mostrar a sus hijos que, no, eso no es todo lo que significa esta temporada.
En nuestro ajetreo y bullicio de hoy en día, es importante no pasar por alto las delicias simples para los sentidos: el olor a galletas horneadas, la vista de una llama encendida, el sonido de los villancicos favoritos.
Los olores, los sonidos, los sabores y los sentimientos se quedarán con los niños mucho después de que hayan crecido.
Pero antes de preocuparte ante la idea de agregar galletas, velas y coros a tu ya abrumadora lista de regalos, compromisos, decoraciones y preparativos, considera esto: al entrevistar a cientos de adultos sobre sus recuerdos de las celebraciones de Navidad de su infancia, Staeheli y Robinson descubrieron que “… rara vez podían recordar los regalos. Ellos recordaban los sentimientos, las tradiciones familiares y las relaciones”. Además, cuando se les pidió que imaginaran sus fiestas navideñas perfectas, lo que más mencionaban era: “… regalos simples, decoraciones naturales, una chimenea, comida tradicional, horarios tranquilos, música, tiempo al aire libre y énfasis en las actividades familiares”.
“Los niños quieren que sus padres les interpreten la temporada de manera que tenga un significado más profundo”, dice Staeheli.
“Las tradiciones no tienen por qué ser caras o elaboradas. Cualquier cosa puede ser un ritual si se aborda con un cierto espíritu”.
Así que mi deseo para ti esta temporada de Fin de Año es éste: que te alejes un poco de la locura, y que recuerdes que lo más importante que estás haciendo es crear recuerdos, y los recuerdos casi nunca van envueltos para regalo. Mejor aún, ¡los recuerdos no tienen etiquetas de precios y nunca se vuelven obsoletos!
Encuentra una pequeña semilla de algún ritual familiar para plantarla, algo que represente lo que significa esta temporada para ti y tu familia. Algo que se convierta en refugio y alimento, que podrás enviar junto con tus hijos a su vida futura.
Créeme: eso es lo que realmente quieren.