¿Recuerdas cuando recién acababan de nacer tus hijos?
¿Cómo de pronto cada tía y vecino que llegaba tenía un consejo que darte? A veces contradictorios…

Todos en el fondo queremos ayudar, sobre todo a nuestros hijos, lo más amado.

Es muy importante aprender cómo podemos ayudar, y así participar en la formación de nuestros niños. Y la mejor forma de apoyar a nuestros hijos es darles la confianza de que ellos pueden educar a sus propios hijos.

Veo ahora cómo muchas de mis amigas, que fueron excelentes madres, ahora están siempre presentes en el espacio de la familia de sus hijos, de una manera que no siempre es positiva.

Estoy dando capacitación a cientos de padres y, casi sin excepción, en cada grupo, alguna mamá o papá nos comparte su frustración y dificultad para comunicarse con sus propios padres y no saben cómo decirles que en muchas ocasiones su forma de intervenir no es la más adecuada. Esto crea confusión en los niños, porque los papás dicen una cosa y los abuelos dicen otra. Eso no ayuda, porque los niños necesitan confianza en la autoridad de los adultos. No digo que todos los abuelos lo hagan; pero en cualquier caso, esta puede ser una buena reflexión.

Se me ocurren un par de recomendaciones simples para los abuelos:

  • Si tienen algo importante que quieran decir, no se queden con las ganas. Pidan “tiempo aire” para decirlo. Primero céntrese en su intención, y en comunicarlo desde su corazón. Díganlo una sola vez. Después de eso, ofrecemos nuestra ayuda y opinión sólo si nos lo piden directamente.
  • Tengan confianza en la vida. Tengan confianza en que ustedes hicieron su trabajo como padres lo mejor posible, y ahora sus hijos tienen la sabiduría para guiar sus propios pasos. Sobre todo, recordemos que sus nietos han elegido a estos padres para aprender y caminar juntos sobre la tierra.
  • Consulta a los padres de tus nietos sobre los regalos de cumpleaños y Navidad, y así sentarás las bases para tener una alianza de confianza con ellos. Puedes ver mi post sobre los regalos.
Sí, los abuelos están para amar y consentir a los nietos, sobre todo respetando profundamente las ideas de sus padres.
Y, tener abuelos es uno de los mayores regalos de la vida para un niño.