El tema de los dientes… muchas mamás me han pedido que lo platiquemos.
Y he tenido muchas ideas al respecto
Yo no recuerdo haber tenido problemas con eso con mis hijos, pero…

¿Qué podríamos hacer?

Se nos ocurre lo más inmediato, lo práctico, lo externo:

Conseguir un cepillo de dientes divertido… pasta de dientes hecha en casa que les voy a dar en un rato más… tener la canción, el verso…

Pero vayamos más profundo..
Si tenemos problemas para lavarse los dientes, será acaso que pasa algo más…?

Algo que aprendemos en este espacio es a observar y leer a nuestros niños
Todo comportamiento es comunicación, así que sabemos que en este caso también nos están diciendo “algo” nuestros niños.

Cuando sabemos de antemano que se está creando un patrón de comportamiento, que se viene un momento difícil, un berrinche, podemos blindar el evento. Como verás, hoy vamos a utilizar el cepillado de dientes como ejemplo, pero en realidad mi intención es que el mensaje de hoy se aplique a tantas otras situaciones de berrinche, descontrol, desasosiego, fiebre del alma como sea necesario.

Lo mejor es hacer dos cosas:

  • Prevenir
  • Indagar y sanar

¿Cómo prevenimos esos momentos difíciles con los niños?

Crea un ritmo y un ritual

Ya hemos hablado de esto antes: la gran ayuda que nos proporciona el contar con un momento designado para cada actividad (ritmo) y una manera particular (y ojalá divertida) de llevarlo a cabo.

Para el momento en particular, recuerda que no sea apresurado, que no estén ya super cansados, y que haya presión de otro tipo. Y en cuanto al ritual… podemos imaginarnos muchas maneras de hacer cualquier actividad divertida y especial.

Con el ejemplo de los dientes puedes empezar por tener una canción para dirigirnos al baño, tener cepillos divertidos, cambiar los cepillos cada 2 semanas (no diario!) y volver a traer el original dos semanas después (no me refiero a tirarlo cada 2 semanas…)

puedes tener vasos especiales para cada uno, pasta de dientes hecha en casa (receta más tarde) puedes tener un lugar especial para colocar cada cepillo, y si tus niños son muy artísticos (o no), Puedes tener el ritual de saber a quién le toca primero y a quién después y para que no haya discusiones pueden hacer un dibujito y pegarlo en la pared con un magneto para indicar a quién le toca hoy primero…

Puedes hacer con ellos un verso de los dientes (igual viene al rato)…

Crea conexión

Los niños aprovechan los eventos en los que pueden rebelarse para expresar su posible descontento o frustración. 

Ellos no tienen mucho control sobre muchas cosas en su vida, por lo que van a usar el tema del baño, la comida, el sueño o… si, los dientes, entre otros.   

Generalmente pueden ser niños que disfrutan seguirte y que se bañan o se lavan los dientes con gusto… pero si sienten que no has conectado con ellos, van a expresar esa emoción de muchas maneras.

  • A los niños les gusta pasar tiempo especial contigo (sin tu teléfono)
  • A los niños les gusta jugar contigo y sobre todo reír mucho

Los niños se abren cuando se sienten vistos y escuchados. Tú eres su refugio, su remanso.

Recuerda lo que decíamos, sobre “leer” a tus niños: si están enojados, aprende a escucharlos completamente, lo cual significa que no los vas a regañar, ni a juzgar, ni a consolar.

Los vas simplemente a escuchar. Esto es, primero, vas a describir lo que ves: “A ver, cariño, veo que estás muy enojada… Si, lo siento, ya sé que esto no nos gusta mucho”
Déjala que se exprese, verás que no hace falta darle mucha “cuerda”.
Expresa tu empatía.

Empatia

Dependiendo de la edad y de sus gustos, le puedes decir: “Sí, tienes razón… te entiendo. A mí tampoco me gustaba.”

Puedes llegar incluso a inventar una solución imaginaria chusca: “Qué tal que viniera un duende especial que solo abres tu boca y te lava los dientes… sería como ir al auto-lavado, no? Donde el coche pasa y lo lavan todos esos cepillos…”

Si no le atraen los duendes y la fantasía, solo dile algo así como lo de los cepillos del auto-lavado… no sé…

El tema es romper la tensión, romper el pleito, encontrar razones para reírnos. Sobre todo, tener empatía; que sienta que: “uf, claro que le entendemos.”

Puedes decir: “Sí, a mi de niña también me daba mucha flojera, hasta que aprendí a hacerlo tan bien que me felicitaba mi mamá y el dentista… y después de lavarte los dientes se siente tan rico… y tus dientes siempre hay que cuidarlos, porque son tu tesoro.

En fin, es cosa de desarrollar la sensibilidad para captar el momento: de encontrar lo que les atrae, lo que te sale bien a ti… para crear EMPATÍA y CONEXIÓN

Pero la prevención se refiere a que no vamos a atender este caso solamente a la hora de lavarse los dientes, sino que vas a sembrar empatía y conexión todo el día, todo el tiempo, para que ni siquiera tengan que llegar estos momentos difíciles.
Recuerda los puntos:

  • Empatía
  • Conexión
  • Escucharlos
  • Ritmo y Ritual
Y siguiendo con el tema del ritual…

Una canción que me compartió una vez una pareja es la de un trenecito…

Esto es solo una idea… tal vez los “excite” demasiado, pero es para inspirarte y
la puedes modificar a tu gusto.

Puedes aplicar diferentes estaciones: ellos dicen que “cambiamos de repente la letra según cada estación a la que llegamos.

La estación dental, la estación pijamalandia, y la estación dormilandia.

Y vamos cantando esa canción y desde la pijama a la cama vamos cantando más lento y más bajito.”… me pareció genial.

¡Ustedes pueden encontrar y/o diseñar su propia canción!

Y ahora una hermosa rima para lavarse los dientes:

Rima Chubarovsky:

Y finalmente… la receta para hacer pasta de dientes en casa!

Me encanta este website de Wellness Mama, y les comparto esta liga

Receta para pasta de dientes casera:

How to Make Natural Toothpaste

Ingredientes

½ taza de aceite de coco
2-3 Cucharadas de bicarbonato de sodio
2 sobrecitos de stevia en polvo
15-20 gotas de aceite esencial de menta o de canela
10 gotas de aceite esencial de mirra (opcional)

Se mezcla todo y se coloca en un frasco pequeño.
Se tiene que meter el cepillo o bien, aplicar con una cucharita sobre el cepillo.
Se recomienda tener un frasquito para cada persona, si prefieren no compartir.

Estas son solo ideas para ti.

Recuerda aplicarlas con discernimiento y sobre todo, usa lo que te guste, lo que simplifique y no complique más tu vida.

Encuentra siempre maneras de tener más conexión y empatía en tu hogar, y aprovecha el poder del ritmo y los rituales!