Me acabo de encontrar esta etiqueta en un frasco de especies en una conocida tienda de la Ciudad de México:
Si alcanzas a ver, revisa el segundo párrafo…

La mala: este producto contiene colorantes que “podrían alterar la actividad y concentración del niño”

La buena: ya nos están informando de lo que puede ocasionar!

No podemos estar seguros de que todos los productos procesados sean seguros para nosotros y nuestros niños. Lo único de lo que sí podemos estar seguros es que hay ciertos químicos que podemos identificar y evitar.

¿Cuáles son?

Nuestra tarea no es fácil, ya que éstos son exactamente los productos que nuestros niños más piden, porque ASÍ están diseñados: para crear adicción, especialmente en los niños. No solo es el color y el sabor, ambos exagerados para llamar su atención, sino también por la influencia de la mercadotecnia que va dirigida directamente hacia los niños. Si a eso le agregas que en muchas ocasiones te los ponen directamente a la altura de sus pequeñas manos cuando estás haciendo fila para pagar en el super…
Los medios inundan a los niños de comerciales, de personajes de series de televisión y películas, de canciones pegajosas… todo, con tal de crear una necesidad: probar todo tipo de alimentos chatarra y bebidas artificiales, que en realidad no son más que una cosa: basura pura.
En Estados Unidos se gastan anualmente $4,600 millones de dólares en publicidad dirigida a los niños
Ya sea con colorantes para hacerlos visualmente más atractivos para los niños, o con saborizantes específicos (oh, si, existen sustancias creadas con este objetivo) y azúcares para que no los puedan dejar de comer, estamos siendo bombardeados con anti-alimentos, y nuestros hijos son el blanco perfecto de las grandes empresas alimentarias, cuyo interé$ no es precisamente su salud.
Como veremos, la mayoría de los alimentos de conveniencia contienen químicos que interfieren con el desarrollo de su cerebro y sistema nervioso, su sistema endócrino (el que regula su crecimiento y desarrollo), su comportamiento e incluso su capacidad de atención.
Uno se pregunta, de qué tamaño será el mercado de venta a los niños, cuando en Estados Unidos se gastan $4,600 millones de dólares en publicidad dirigida a los niños, y éstos pueden ver un promedio de 4,500 comerciales de diferentes alimentos y bebidas en un año. Es una doble inversion: no solo están llegando a quienes influencian a los padres, sino que los están entrenando para convertirlos en consumidores toda su vida.
Obviamente, estamos hablando de un mercado que les deja grandes rendimientos a estas empresas, a costa de la salud de nuestras familias. Todos estos productos se fabrican con ingredientes procesados o artificiales baratos y de larga vida de anaquel, con el solo propósito de aumentar las ganancias.
No importa qué tan sano o integral quieran hacer un producto que te venden ya empacado (por ejemplo: “enriquecido con vitaminas y minerales”); los alimentos vivos no requieren ser artificialmente enriquecidos porque la naturaleza les ha dado una maravillosa sinergia en la exacta combinación de sus componentes.

¿Qué hacer?

No te puedo decir que elimines por completo los alimentos empacados. Pero sí que hay una diferencia entre los “más” y los “menos” procesados.
  • Busca alimentos con menos de cinco ingredientes en su etiqueta.
  • Si no puedes pronunciar los ingredientes de la etiqueta, déjalo y corre a la sección de frutas y verduras.
  • Si un alimento “fresco” (como la leche) tiene fecha de caducidad mayor a dos semanas… lo será?
  • Si contiene alguno de Los 5 ingredientes que tu hijo nunca debería comer, busca otra alternativa.
No claudiques!

Protege la salud de tus hijos.

Compra con conciencia.

Recuerda que tu poder de compra es tu voto por mejores y más sanos alimentos.